Estos procedimientos quirúrgicos de alta complejidad dependen estrictamente de la microcirugía vascular para restablecer la vida biológica. En el trasplante, se conectan las arterias y venas del órgano donado a los vasos del receptor, mientras que en la reimplantación se reconstruye meticulosamente todo el árbol vascular de un miembro amputado para salvar su viabilidad y función.
