Estas patologías se deben a la falla en el drenaje linfático debido a la ausencia, daño o extirpación de los vasos y ganglios encargados de transportar la linfa. Esto produce una acumulación masiva de líquido rico en proteínas en el espacio intersticial, generando una hinchazón crónica y deformante del miembro afectado (linfedema), además de predisponer a infecciones graves de la piel.
