Estas lesiones consisten en dilataciones de vasos capilares y venosos pequeños, localizadas predominantemente en las paredes del tracto gastrointestinal o la piel. Al ser estructuras frágiles y de paredes muy delgadas, tienen una alta propensión a romperse con facilidad, convirtiéndose en una causa frecuente de sangrados crónicos o agudos de difícil localización y diagnóstico.
